Volví a Pizza del Sur después de seis meses porque quería confirmar si la primera impresión se sostenía. La masa seguía con esa fermentación lenta que hace el borde aireado, la salsa de tomate tenía la misma acidez equilibrada y la muzzarella se derretía sin volverse gomosa. Lo que noté distinto fue el servicio: me reconocieron, recordaron mi pedido anterior y me sugirieron un Malbec de Mendoza que combinó mejor de lo que esperaba con la napolitana clásica. No es una reseña de primera visita, es la de alguien que volvió a propósito y encontró consistencia.