“La comunicación con el equipo fue clara desde el primer mensaje. Coordinamos la visita al horno de barro de Villa Crespo con dos semanas de anticipación y me confirmaron cada detalle por correo: horario de la cata, qué iba a incluir la degustación y cómo llegar. El día acordado, el maestro pizzero me esperaba con la masa ya fermentada y me explicó el punto exacto de cocción que buscan. Lo único que ajustaría es el tiempo de respuesta en los mensajes de WhatsApp, que a veces tardaba unas horas, pero la información siempre llegaba completa y sin ambigüedades.”